LA
HISTÓRICA PLAZA LAVALLE
En la actual plaza Lavalle se
encontraban ubicados algunos sitios históricos, que oportunamente fueron
forjando la historia institucional y cultural del barrio de San Nicolás. Parte
de la actual plaza estaba ubicada en el denominado hueco de Zamudio, un enorme terreno baldío enclavado en plena
ciudad, donde en el siglo XVIII existía
una laguna.
Uno de los arroyos que solían atravesar la ciudad, llamado el Tercero del Medio, que no era más que un zanjón de aguas
pluviales que nacía en la actual plaza Congreso, y demarcaba el límite oeste
del plano realizado por Juan de Garay al fundar la ciudad, corría por la calle Libertad y posteriormente
giraba hacia el este para la actual calle Viamonte, más al oeste existían gran
cantidad de tierras bajas lo que las volvía inundables y pantanosas y posteriormente, tanto al norte como al oeste, se convertía en zona de quintas hasta el
comienzo del campo propiamente dicho. A
fin de poder atravesar el llamado arroyo del medio, se había construido un
puente conocido como Puente de los Suspiros.
Las tres manzanas en las cuales se erige hoy la Plaza Lavalle eran parte
del hueco de Zamudio. El señor Juan Gregorio Zamudio era un habitante de la
zona sur de la ciudad que había adquirido ese predio de casi diez hectáreas de
superficie, donde en el siglo XVIII existía una laguna que se incrementaba con
las aguas pluviales por ser una zona baja. Zamudio, en realidad, no le dio
prácticamente ningún cuidado a esa fracción de campo, convirtiéndose, con el
tiempo y la falta de inversión y al no tener un fin determinado, en un basural
barroso y pantanoso que era prácticamente intransitable.
La parte externa más alta y aprovechable de sus bordes, se utilizó como
paradero de carretas que traían productos de la zona de quintas circundantes y
comercializaban, leña, forraje, verduras y otros artículos necesarios para los
habitantes de la época.
Esta situación duró hasta el año 1822, cuando el gobierno de la
provincia de Buenos Aires, compró dos manzanas de terrenos y las destinó para
fines militares
LA NUEVA FABRICA DE ARMAS Y EL PARQUE DE ARTILLERÍA – 1822.
En 1822 durante el
gobierno de Martín Rodríguez, fue instalado el parque de artillería, que al
lado poseía una fábrica de armas y un depósito de pólvora, tomando el predio
circundante por ese motivo, el nombre de
Plaza del Parque.
Justamente es la
manzana en la que hoy se levanta el palacio de tribunales (Talcahuano, Lavalle,
Tucumán y Uruguay) donde se instaló la nueva fábrica de armas y a su lado se
construyó el llamado parque de artillería para cuya construcción fueron utilizados
muchos de los materiales que se extrajeron de la demolición de la Plaza de
toros de Retiro. Desde esa época la zona comenzó a denominarse barrio del
parque.
Antes de la
instalación de la nueva fábrica, existía una fábrica que se dedicaba a es actividad
en el Fuerte de Buenos Aires, que se encontraba construido sobre la barranca del Río de la Plata la cual, en ese entonces
llegaba a menos de cien metros de la Plaza de Mayo y su ubicación se encontraba en el mismo sitio que hoy ocupa
la Casa Rosada, sede actual del poder ejecutivo de la República Argentina. El Fuerte, tenía una
muralla de piedra, con un foso que lo rodeaba, también un puente levadizo sobre
la plaza, típico de las construcciones amuralladas españolas de esa época con
baluartes en sus ángulos y con cañones y edificios interiores, en ese lugar
funcionaba un taller con
armeros, que fundamentalmente se dedicaban a realizar reparaciones en las
armas. Esa manzana fue expropiada por la Junta Provisional de Gobierno en1810,
para levantar una fábrica de armas y luego el Parque de Artillería, donde
funcionaría la fábrica de armas y un depósito de pólvora.
Fue nombrado como Director Domingo Matheu, por designación del 29 de septiembre de 1811.
Un año después, en
1812, se fabrican los primeros cañones que lanzaban bombas huecas rellenas de
pólvora.
En 1813, asume
Esteban de Luca y se contratan armeros alemanes y comenzaron a Fabricarse
fusiles, bayonetas, espadas y sables. El Triunvirato envía a Don.Manuel Pinto a
Londres, quien trae tornos de mano, bigornias, martillos y otros elementos para
la fabricación de armas.
Lamentablemente no
han quedado ejemplares de fusiles construidos en la Fábrica de Buenos Aires, y
si los hay, no es posible identificarlos pues no utilizaban punzón para
identificar su procedencia.
La fábrica de
Buenos Aires fabricó dos tipos de llaves de fusil, llamadas moderna y antigua.
Se debe aclarar que se denomina llave
de percusión para quien no esta familiarizado con este tipo de armas fue
la sucesora de la llave de chispa
en el desarrollo de las armas de fuego, usando una cápsula fulminante (pistón) para detonar la carga propulsora
en lugar del trozo de sílex que golpeaba el pie de gato contra el
rastrillo y que ya había superado al encendido directo de la pólvora con el
cordon de yute o cáñamo que se llevaba encendido en ambas puntas
alrededor del cuello soplándolo para que no se apague.
Un rudimentario sistema de percusión
fue desarrollado por el reverendo Alexander John Forsyth como solución al problema de que los
pájaros perchados se asustaban cuando salía el humo de la cazoleta de su
escopeta de chispa, advirtiéndoles para eludir el disparo. Su invento de un mecanismo de disparo
accionado por fulminato privó a los pájaros de su sistema de alerta, tanto al
evitar el humo de la cazoleta como al reducir el intervalo entre apretar el gatillo
y la salida de los perdigones del cañón. Forsyth patentó su sistema de disparo
en 1807. Sin embargo, no fue sino hasta después del vencimiento de las patentes
de Forsyth que la llave de percusión convencional fue desarrollada.
El mecanismo de llave de percusión
convivió inicialmente con la llave de chispa, aunque las ventajas de este
sistema (resistencia a la humedad y mayor cadencia de tiro) provocaron la
conversión de muchos mosquetes de llave de chispa a la llave de percusión. Este
mecanismo sentó las bases para el posterior desarrollo de los cartuchos metálicos, que integran fulminante,
carga propulsora y bala en una misma vaina de metal. Cabe destacar los efectos
que tuvo esta innovación tecnológica en los viejos arsenales europeos de
mosquetes de chispa, muchos de los cuales acabaron en manos de indígenas. Estos
los usaron para luchar entre sí, como por ejemplo en las Guerras de los Mosquetes de Nueva
Zelanda.
La llave de percusión consiste en
un martillo, similar al empleado en una llave de chispa, y una chimenea (a
veces mencionada como "cono") que sostiene una pequeña cápsula fulminante. La chimenea tiene un abertura
que conduce al cañón. La cápsula contiene un compuesto químico llamado fulminato de mercurio, cuya fórmula es Hg(ONC)2. Está hecho de mercurio, ácido
nítrico y alcohol. Cuando
el gatillo suelta el martillo, éste golpea la cápsula y detona el fulminato de mercurio. Las llamas de la detonación viajan a
través de la abertura de la chimenea e ingresan al cañón, donde encienden la
carga propulsora.
·
Tal y
como puede apreciarse en la imagen superior, este sistema dependía en sus
inicios de los primitivos cartuchos de papel, por lo que estas armas eran de avancarga, aunque un primer modelo de fusil de
retrocarga con ánima rayada, el fusil
Ferguson, ya
había sido introducido a finales del siglo XVIII con limitado éxito. A mediados
del siglo XIX, la adopción en Occidente de la
bala Minié, combinada con el ánima
rayada y la retrocarga, dotó a los mosquetes de una mayor potencia
de fuego, naciendo así el fusil.
Tanto en la fábrica de Buenos Aires como en la
de Tucumán se forjaban cañones. Las cajas de fusil se hacían con madera de
nogal de Tucumán. Los cartuchos de fusil a bala se fabricaban con papel
importado y con papel sellado del Estado. La Fábrica también se ocupaba de
compostura y prueba de armas extranjeras. Los cañones que se reventaban en la
prueba, se recortaban y con ellos se fabricaban carabinas, tercerolas y
pistolas.
En 1816, el
director Álvarez Thomas envió dos pistolas fabricadas en Buenos Aires al Sr.
Madison, presidente de Estados Unidos.
La fábrica
realizó prototipos de fusil a repetición en 1817, que no pasaron de eso.
En 1818 le otorgó
a un particular el permiso para su construcción pero tampoco se concretó.
Demaría concluye que las llaves que se utilizaban eran las de armas extranjeras
españolas, francesas e inglesas, debido a la difícil fabricación de las mismas.
La fábrica
realizaba composturas a particulares y aparentemente en 1822, cerró por no
poder pagar los sueldos del personal. Todas sus herramientas se trasladaron al
Parque de Artillería que se ocupó de reparar las armas del Estado y se continuó
comprando armas a otros países.
El trabuco de Pastor Obligado
El arma conocida como trabuco tuvo su auge en
el siglo XVIII y se la considera precursora de la escopeta. Es un arma de
grueso calibre que se carga por la boca (de avancarga) y de allí la forma
acampanada del cañón para facilitar la misma. Cómo todas las armas de avancarga
era muy lento de recargar, sumado esto a su característica de disparo poco
preciso. El trabuco corto adaptado para disparar con una mano, también es
conocido como Dragón.
Este trabuco perteneció a Pastor Obligado
(1818-1870), abogado, político y militar quien fuera gobernador de la provincia
de Buenos Aires entre 1853 y 1857. Durante su gobernación Buenos Aires se
separó de las provincias de la Confederación Argentina, en torno a la lucha por
la propiedad de los recursos aduaneros y la ciudad capital. Es en esta lucha
que la legislatura de la provincia de Buenos Aires rechaza el Acuerdo de San
Nicolás de 1852, no participa del Congreso Constituyente de 1853 y dicta su
propia Constitución en 1854, como fundamento legal de su condición de estado
soberano. En 1859 participó a las órdenes de Valentín Alsina en la batalla de
Cepeda en donde las fuerzas de Buenos Aires fueron derrotadas por las de la
Confederación dirigidas por Justo José de Urquiza.
El trabuco de Pastor Obligado fue fabricado en
1855 en el Parque de Artillería de Buenos Aires, el taller y maestranza del
ejército que estaba emplazado donde actualmente se encuentra el Palacio de los
Tribunales. El cañón del trabuco es de acero templado, su culata es de nogal
con incrustaciones y los tallados de las cabezas de un monstruo y de un ave,
ambos con ojos de nácar.
En el año 1903, el Parque de Artillería fue
demolido para construir Tribunales.
El problema de
las fábricas de armas tanto la de Buenos Aires como la de Tucumán eran la
obtención las materias primas, en Buenos Aires recibían la madera y el metal de
norte, por eso pensaron que al instalar una fábrica en Tucumán se solucionaría
ese aspecto, pero la fábrica de Tucumán dependía del envío de pólvora de Buenos
Aires, quien a su vez les enviaba pólvora chilena.
La fábrica de
Tucumán fabricó llaves españolas y llaves inglesas, para sustituir las de los
fusiles capturados al enemigo. También algunos insumos como cartucheras para
los cartuchos. Fabricaron morteros de ocho pulgadas, obuses y culebrinas.
Es recién en las
primeras décadas del siglo XX que aparecen fábricas privadas, pues desde 1817
dependían del Estado Mayor General, es decir delos arsenales militares.
En el Museo
Histórico Nacional, sito en Parque Lezama, Defensa 1600, se encuentra un
trabuco a percusión, que fue la primera arma labrada y fabricada totalmente en
el Parque de Artillería de Buenos Aires. Su largo total es de 0,48 mts. Tiene
una caja de nogal tallado con una cabeza de monstruo con ojos de nácar, y en su
boca tiene una virola de metal blanco donde encastra la baqueta. La culata
lleva incrustaciones de nácar y metal y una cabeza de pájaro con pico corvo y
ojos de nácar. El cañón es de acero forjado, de forma octogonal, de 21 cm. de
largo y en la parte superior lleva grabado el escudo argentino. En la parte
posterior está grabado “P. OBLIGADO”. Pastor S. Obligado quien fue gobernador
de la provincia y donó el arma al Museo, el 5 de noviembre de 1898.
En la platina,
con llave de percusión, aparece la inscripción: “Blaize Fruges 1855” y en la
tapa de la caja de madera, forrada con paño verde, dice en una placa oval:
“PARQUE DE ARTILLERÍA /1855/BUENOS AYRES”.
EL JARDIN ARGENTINO 1827
Cinco años más
tarde o sea en el año 1827 un grupo de empresarios ingleses impulso la apertura
de un Jardín Argentino al que denominaron Vauxhall en homenaje al gran parque
inglés ubicado al sur del Támesis y que desde la mitad del siglo XVII y XIX, era uno de los lugares públicos más
frecuentados por los Londinenses pero la versión rioplatense fracasó sobre todo
por la ubicación del otro lado del zanjón del medio, zona baja y barrosa con
gran cantidad de insectos y mosquitos.
EL FERROCARIL
En 1856 el poderío
y riquezas que le daba al Estado de Buenos Aires las rentas que se cobraban en
concepto de aduana, escindido de la confederación después de la caída de Rosas
en 1852 permitió que se tomara la decisión de
otorgarle a la Sociedad Camino de Hierro de Buenos Aires, consorcio de
empresarios locales para el tendido del
ferrocarril. Se decidió que se instalaría la estación en el barrio del parque y
se instaló allí la Estación del Parque, cabecera de la primera línea
ferroviaria de la Argentina, en el lugar en el que luego se construyó el Teatro Colón. De allí
partió el 29 de agosto en 1857 la locomotora "La Porteña" del Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, actualmente en el museo histórico de Luján, que unía
la ciudad de Buenos Aires, con la por entonces ciudad de Flores, luego
convertido en un importante barrio ubicado en el centro geográfico de la
ciudad, hasta 1883, cuando la terminal fue trasladada a la estación Once de
septiembre en el barrio de Balvanera.
Las vías de este primer tendido ferroviario cruzaban en forma diagonal
el parque hasta tomar por la actual calle Lavalle, que en esa época se
denominaba calle Parque, luego seguía por esa calle hasta la que hoy es la
Avda. Callao, donde realizaba una curva denominada “curva de los Olivos” –
actual peatonal Discépolo – y posteriormente continuaba su recorrido por la
actual calle Corrientes hasta Avda. Pueyrredón (antes denominada Centroamérica)
las vías, por dicha arteria, finalmente
alcanzaba la estación Once de Septiembre. Aproximadamente a la formación
ferroviaria, entre las dos estaciones
demoraba 35 minutos recorriendo aproximadamente diez kilómetros atravesando los
actuales barrios de Almagro, Caballito Flores y Floresta .
LA CALESITA
En 1867, se
instaló la primera calesita que tuvo
Buenos Aires. Procedía de Alemania y permaneció por tres años. Era impulsada
por un caballo.
EL PALACIO MIRO – DORREGO 1868
El Palacio Miró, mansión de la familia Dorrego, una de las más
destacadas de su época. Se encontraba en la manzana norte de la plaza
Una de las construcciones más importantes en la época fue la
construcción del denominado Palacio Miro, residencia donde habitaron Miró y su
mujer Felisa Dorrego Indarte. En el año 1841 Don Mariano Miró compró en remate
el terreno ubicado entre las calles Viamonte, Córdoba, Libertad y Talcahuano y
encomendó a Nicolás Canale arquitecto genovés y a su hijo Giuseppe, la
construcción de su casa, el arquitecto Canale fue responsable de la influencia
italiana que dominó la construcción y la arquitectura porteña durante gran
parte del siglo XIX. Para ubicarnos en el contexto histórico se desarrollaba
pleno el gobierno de Rosas, habían transcurrido solo 13 años del del
fusilamiento de Dorrego y ese mismo año 1841 ocurrió
la muerte de Lavalle.
El palacio Miro fue inaugurado en 1868 y ocupaba toda la manzana
comprada por Miró tenía dos plantas semicirculares y un mirador de tres
niveles, galería perimetral en el piso de abajo y un espectacular mirador en el
primer piso. Fue el primero de la serie de construcciones que fueron
encomendadas con visión en los palacios italianos con arcos con molduras,
estatuas clásicas en jardines etc. La construcción sufrió serios destrozos
durante la revolución del 90 que se desarrolló en la plaza del parque, sirvió
como acantonamiento de los revolucionarios que estuvieron al mando del mayor Carmelo Cabrera, primero y del capitán
Cortina, después. El cantón del Palacio Miró llegó a tener 100 combatientes y
una ametralladora en la azotea. Las batallas le produjeron grandes daños. Luego fue arreglada y como anécdota diré que en el año 1900, se alojó
en ella el presidente de Brasil Manuel del Campos Salle. Fallecida Felisa
Dorrego, sus sobrinas fueron loteando y vendiendo parte del parque, hasta que
en el año 1936 la municipalidad expropió la casa junto con toda la manzana con
la intención de ampliar la plaza Lavalle. En 1937 fue demolido el palacio Miró
– Dorrego sin que quede absolutamente nada que lo recuerde con excepción de
algunos añejos arboles de su otrora magnífico jardín, sobre todo un enorme
gomero que se encuentra en la esquina de libertad y Viamonte.
Evidentemente por razones de revanchismo político, aún había heridas
recientes de la lucha entre unitarios y federales y sabiendo que la casa de la
familia Dorrego se encontraba emplazada en la plaza del parque, el 16 de
septiembre de 1878, 10 años después que se finaliza la construcción del Palacio
Miro – Dorrego, se bautizan las dos plazas con el nombre de Juan Lavalle y en 1887 se inaugura el
monumento que se encuentra actualmente en una pequeña rotonda entre las dos
plazas sobre la calle Tucumán. La obra fue encomendada al escultor italiano
Piero Costa, la estatua es de mármol y pesa 8 toneladas y fue colocada sobre
una columna dórica de 18 metros de largo también de mármol y es el único
monumento con ese tipo de construcción en Buenos Aires.
El día de la inauguración del monumento, se organizó una gran fiesta que
duro hasta tarde, fue traída y exhibida la puerta a través de la cual había
pasado la bala que le dio muerte, disparada por los federales que lo perseguían
en San Salvador de Jujuy en el año 1841. La bala se mostraba guardada en un
estuche. Sobre la puerta a modo de homenaje
a Lavalle, fue colocado su sombrero, poncho, faja, el sable y el puñal que le habían
pertenecido.
Felisa Dorrego no quiso observar el homenaje al hombre que había
ordenado el fusilamiento y acabado con la vida de su querido tío Manuel, en el
pueblo de Navarro en 1928, sin juicio ni defensa. No solo no quiso mirar el
espectáculo sino que ordeno cerrar para siempre la puerta y las ventanas de la
entrada principal que miraban al lugar donde estaba colocado el monumento y así
quedaron hasta el día de su muerte.
LA REVOLUCION DEL PARQUE 1890
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